Dignidad Femenina

Dignidad Femenina

10 de marzo de 2017
Por Luis Ernesto Hernández Aguirre

Tratar de explicar la complejidad de la mujer desde perspectivas ideológicas, posiciones extremas o remembranzas políticas es reducir injustamente la riqueza de las mujeres.

8 de marzo ya sabemos que es día de la mujer y personalmente me deja un sinsabor, reconozco plenamente los derechos, capacidades y dignidad de la mujer como ser humano y como ser femenino.

Sin embargo hago un entrecejo cuándo veo un festejo que la ONU propone, y que es tomado para implantar la ideología de género; para recrudecer la lucha de sexos como la versión moderna de un marxismo trasnochado; que es el momento de que los feminismos extremos, negando toda femineidad buscan implantar su agenda política e ideológica; en dónde la principal bandera sea la del aborto de niños y niñas, etcétera.

Los derechos de las mujeres y niñas, no solo son los económicos o sociopolíticos, también está su derecho a la maternidad, a la salud, a la felicidad, a formar una familia o no hacerlo; a seguir su vocación; a que sean escuchadas en la sociedad, tomadas en cuenta en las decisiones públicas no por su hecho innegable de ser mujer, sino por su valor como persona.

Ideas como las cuotas de género, son ofensivas para las mujeres, en las que justificadas por las injusticias vigentes, le dan a la mujer lugar público no por sus capacidades innegables, por su inteligencia o por su talento. Es tanto como decir que el hombre debe ocupar un lugar solo por el hecho de ser hombre.

El mundo entero y nuestro país debe aprovechar el día de la mujer para verlas a ellas tal como son: aquellos excelentes seres por los que primeramente tenemos vida, sin ellas no existiríamos; por su infinita capacidad de dar amor en un mundo sin paz; su inteligencia superior, tenacidad, persistencia, firmeza; como aquella fuente de valor y cordura en un mundo loco.

Y después de maravillarnos por su existencia, simplemente saber que tanto mujeres como hombres, somos iguales en derechos y en dignidad, pero diferentes en naturaleza y capacidades, que compartimos el mismo mundo y espacio; que somos corresponsables de la misma sociedad y que merecemos las mismas oportunidades y respeto.

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