Impunidad y Olvido

Impunidad y Olvido
Impunidad y olvido
17 de febrero de 2017
Por Luis Ernesto Hernández Aguirre

Enero marcaba el escándalo nacional de la opinión pública mexicana por la impunidad rampante descubierta y desenmascarada por Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, siendo este no el único caso de corrupción, hay otra decena de exgobernadores acusados de corrupción, narcotráfico, peculado, tráfico de influencias y otras cuántas linduras más.

Sin embargo la opinión pública ha volteado los ojos a otra cosa, a Trump, a las marchas latinas en EU, a la carrera presidencial mexicana y otras cosas más, dejándose en el olvido los casos de corrupción mencionados.

Apenas unas semanas y los nombres se empiezan a olvidar, y el tiempo inicia su lenta labor de olvido de la mano de un sistema judicial corrupto, lento, impávido y negligente; que hace de la inoperancia su forma de otorgar los perdones de facto.

De 2010 a la fecha, al menos 11 gobernadores han sido señalados por actos de corrupción e investigados por la Procuraduría General de la República por desvío de recursos públicos y enriquecimiento ilícito. Entre ellos, figuran los casos de Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo), Guillermo Padrés (Sonora), César Duarte (Chihuahua), Ángel Aguirre (Guerrero), Fausto Vallejo (Michoacán), Jorge Herrera Caldera (Durango), Miguel Alonso Reyes (Zacatecas), Rodrigo Medina (Nuevo León), Egidio Torre Cantú (Tamaulipas) y Rubén Moreira (Coahuila).

Esto sin contar con gobernadores de años anteriores fueron investigados por casos de enriquecimiento ilícito y vínculos con el crimen organizado, entre los cuales se incluyen los nombres de Andrés Granier (Tabasco), Humberto Moreira (Coahuila), Juan Sabines (Chiapas), Fidel Herrera (Veracruz), Arturo Montiel (Estado de México), Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández (Tamaulipas), José Murat y Ulises Ruíz (Oaxaca).

Que es lo que ha pasado en México para que hoy tengamos Señores Feudales que son dueños y señores de su estado por 6 años, y después se pueden retirar con toda impunidad.

Sin duda la respuesta la tenemos en el Sistema Político Mexicano, un sistema corrupto y corruptor, diseñado por la Revolución Mexicana para transferir el poder y cuidar las camarillas, orientado al mantenimiento del poder a cualquier costo, con una falta absoluta de ética y de decencia, incapacidad operacional, pero ahora más que nunca, una desvergüenza en el actuar impío.

Planteamos con toda claridad la necesidad de un cambio profundo en el poder Judicial, como una de las más importantes llaves de contrapeso a los poderes de la nación, mientras no se toque ese poder y se le otorguen elementos como la Transparencia, la rendición de cuentas, el voto popular, la imposición de indicadores de calidad, seguirán corrompiendo su importantísima labor y jugando el juego de la impunidad.

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